Debes manejar tu vida para ser feliz

Hace unos dias, vi con mucha alegría, y con algo de asombro, el rescate de los 33 mineros de Chile. Sin duda el trabajo que hizo el grupo de expertos y rescatistas  para sacarlos del socavón en el que estaban fue calculado milimétricamente, y gracias a eso, todo salió a la perfección.  Bueno, eso me sirvió como referente hacerme una pregunta: ¿Qué puede pensar una persona que ha estado atrapada durante dos meses en un lugar 700 metros bajo tierra?

Esa pregunta, obviamente, solo la puede responder alguien que haya vivido esa situación, o por lo menos algo parecido. Pero, lo que uno se atrevería a  decir (con peligro de equivocarme) es que una persona solo piensa en cómo salir de allí. Siempre y en cada momento piensa en cómo salir de allí.

Aunque muchas veces, lo que piensa una persona, puede llegar a “sacarlo o dejarlo atrapado en un socavón”. Hablo de que ese “socavón”, es alguna situación o evento que nos hace sentir atrapados en un hueco, que simplemente no tiene salida.

En un artículo anterior, se mencionó que el primer paso hacia un sentimiento real de felicidad  es dar gracias por todas las cosas que se tienen en la vida, especialmente por las cosas buenas. Pero, para complementar este paso también debemos dar gracias por las cosas malas. Alguien (quizás tu) seguramente dirá:

“¿Hay que dar gracias por lo malo?, no tiene sentido, no se puede agradecer algo que nos está generando malestar, dolor o angustia”

Bueno, esa es una apreciación lógica, pero, lo que trato de decir es que las situaciones adversas muchas veces se dan no para amargarnos la vida, sino para enseñarnos como enfrentar una circunstancia extrema, y crear una especie de “seguro” o “precaución” que activamos cuando algo similar nos vuelve a ocurrir en el futuro. Los pasos en falso que damos en la vida traen experiencias que dejan enseñanzas valiosas, que nos hacen crecer como seres humanos.

Los días en los que nos levantamos, literalmente, con ganas de hacer nada, se dan por el hecho de que no tenemos un modo de pensar continuo e inalterable. Pensar en que debemos agradecer en todo momento y sin importar lo que ocurra, por el tiempo que tenemos para hacer nuestros sueños realidad y buscar la felicidad.  Y que ese tiempo es la VIDA.

Aprender a valorar la vida y saber que tenemos en cada día la oportunidad perfecta para hacer de nuestra vida lo que nosotros queremos, es un don que El Creador nos da al hacernos a su imagen y semejanza. Nos da la capacidad de pensar hacia donde queremos dirigir nuestra vida.

Es como si nos dieran un auto deportivo último modelo, digamos, un Ferrari, dotado de la más alta tecnología y con la mejor configuración mecánica posible.  Y que nosotros somos los responsables de manejarlo y llevarlo a los lugares por donde siempre queramos.

Pueden pasar varias cosas:

–          Que vallamos a lugares espectaculares e increíbles, manejándolo responsablemente y con todas las precauciones del caso, o,

–          Que estrellemos el auto y lo destruyamos completamente. O sencillamente que el auto se averié por no hacerle un buen mantenimiento y quede estacionado en un lugar solo y desolado.

La vida es como ese auto, tiene todas las herramientas necesarias para  alcanzar nuestras metas. Nosotros debemos encontrarlas, administrarlas, y utilizarlas para llegar al lugar donde queremos estar.

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